Argentina

Verónica: “El desafío es abrir mentes, desarrollar pensamientos”

¿Desde cuándo trabajas como educadora en contextos de encierro?
Trabajo en la escuela 702 y siempre trabajé en cárceles de mujeres. Soy titular en educación primaria y estoy en la cárcel de mujeres de Los Hornos desde 1999, con destino definitivo.

¿Cuáles son los desafíos que encuentras en tu trabajo?
Por un lado, darle continuidad a lo que uno enseña porque la situación de tristeza y de presión que como mínimo viven las mujeres hace que sea muy difícil desplegar una tarea creativa por parte de las alumnas y sin crear no puedes construir conocimiento. Entonces, lo que para mí es el gran desafío es desbloquear y dar la posibilidad de aprender realmente y de dar un aprendizaje de calidad, que es el mismo desafío que tiene la educación de adultos afuera, no solamente librar certificados para conseguir trabajo, sino abrir mentes, desarrollar pensamientos. Ese es el gran desafío porque demasiadas veces, en toda América Latina, libramos certificaciones de educación completa y la persona no adquiere las habilidades necesarias para enfrentar la vida real.

¿Qué tipo de apoyo necesitas para ejercer tu trabajo de enseñar al interior de la cárcel?
Lo primero es un grupo de trabajo que sea idóneo y que tenga deseos de trabajar ahí, que eso en mi escuela lo tengo y creo que en general lo tenemos bastante en todas las escuelas. Después en la infraestructura mínima, que el servicio penitenciario debe proveer y que el Ministerio de Educación tiene que aportar, y que nos gustaría que fuera mejor, como siempre, de todos modos.

¿Como evalúas la formación de maestras y maestros para enseñar en contextos de encierro?
El año pasado se empezaron a hacer los cursos de posgrado, los cuales estaban bastante bien, nos reconducía a hacer una comunidad de profesores de contextos de encierro. No creo que tengamos mala formación, sobre todo si nos espejamos en las demás provincias argentinas, en los países de alrededor, inclusive en los países de Europa. Tenemos buena formación para trabajar en educación en contexto de encierro en la provincia de Buenos Aires, con la particularidad que nosotros sí entramos por puntaje. En los de primaria, estamos sobretitulados la mayoría. Eso es muy claro. Eso no se da en las demás provincias especialmente, en otros lugares ni siquiera son maestros hablando de educación primaria, acá se da lo contrario porque también cobramos la especialidad de cárcel. Pero no es tanto y creo que todos nosotros sobretitulados tendríamos muchos mejores ingresos económicos afuera si nos decidiéramos a dejar a la gente presa.

¿Qué te gusta y que cambiarías en la educación en las cárceles?
Me gustaría que se pudiera dominar las situaciones complejas que tienen que ver con lo afectivo, con el tránsito con los problemas de disciplina y con todo el tiempo estar atravesados por las violencias simbólicas que establece el sistema penal. Una mujer que no ve a un defensor puede estar cuatro años presa, yo se que en otros países es peor, pero acá también eso existe, el estado de indefensión existe y es sistémico y si pudiera cambiarse un poco eso… Creo que también podríamos apuntar en nuestros módulos de 3 horas, de dar clases de mayor calidad, pero son cosas que se nos van de la mano todo el tiempo. Si tuviera más recursos, por ejemplo, los informáticos, podría ser más eficiente la educación y ahí otra vez todas la dificultades que tienen que ver con estar sumergidos en sistema penal, porque las máquinas que nos llegan suelen ser de algún municipio – con la mejor onda posible nos las donan –, son incompletas y por lógica también comprendo con claridad que no podemos dar prioridad a, por ejemplo, a integrar las cárceles a nuestro programa de inclusión informática para las escuelas. Obviamente no tiene sentido primero darlas a una persona que está dentro de la cárcel y después llegar a todas las escuelas secundarias, yo eso lo comprendo con claridad.

¿Qué recomendaciones harías para que la educación sea más relevante y pertinente en Argentina?
Que siga dependiendo de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Nación y que no haya la intervención del sistema penal para designar a los docentes. El sistema penitenciario no debería designar a los docentes, deberían respetarse las leyes de educación y no debería haber injerencias de nombramientos de autoridades, ni de docentes por proximidad o amiguismo.

Verónica Bozo, 45 años, La Plata, Argentina. Maestra en contextos de encierro.

 

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