Contextos de encierro

José: “Soy papá y estoy en la carcel”

Conoce el relato de José, de Guatemala, en el texto que publicó el periódico Contrapoder

Fuente: Contrapoder

get_imgJosé tiene esposa, una hija de 15 años y dos hijos de 13 y 10 años de edad. Trabaja como carpintero y asiste a las actividades de la iglesia. Parece ser un hombre alegre, positivo y trabajador, tiene muchos amigos y es querido entre los colaboradores de la carpintería. “Siempre bromea”, me hacen saber sus colegas.

Parece un padre de familia como muchos otros ¿no? La diferencia es que José no convive con su familia. Él está recluido en uno de los 22 centros carcelarios de Guatemala.

No sé qué delito lo llevó tras las rejas, por los años que ya lleva en el penal puedo deducir que no fue un delito menor. Cuando me acerqué al hombre vestido de pantalón de lona y camiseta de fútbol –me llamó la atención porque era de un equipo francés– me saludó amablemente. Me contó que no es fácil vivir lejos de la familia. “Cada momento echo de menos a mi familia. De vez en cuando me vienen a visitar, pero, como viven lejos no siempre hay para pagar el pasaje”, explica. Ya tiene cinco meses de no ver a sus chicos, la vez pasada solo llegó su esposa. “Me alegra ver a mis hijos, como a cualquier papá, pero al mismo tiempo no me gusta que ellos vengan acá a visitarme. No es un lugar para niños, ellos no deben ver todo esto”, dice. José se refiere a la vida cotidiana en la cárcel: un lugar hacinado, desordenado, un ambiente cargado de energía negativa. Su mirada se pierde en la distancia, parece estar apenado. Apenado ante sus hijos.

“Aprovechamos para comer juntos, tener un rato en familia y después les compro un helado. Me emociona verlos contentos. Es lo poco que les puedo dar al estar acá. Cuando me despido, siento tristeza. Al venir a la cárcel no solo he perdido mi libertad, sino también a mi familia”, relata.

“Si bien mi señora está pendiente de mí, no hemos compartido mucho. Llevo tiempo acá, estoy ausente en las celebraciones de cumpleaños, no juego fútbol con mis hijos, no conozco su escuela. Estoy agradecido con mi esposa porque los saca adelante, no es fácil para ella. Las personas hablan mal de mí”, confiesa. Con el trabajo de carpintería el papá recluido cubre sus gastos personales y en Navidad alcanza para comprar algunos regalos. Pero no logra apoyar a su familia económicamente, pues no gana lo suficiente.

Pero no le ha ido mal, pues algunos de sus compañeros ya no reciben más visitas y el contacto con sus familiares se esfumó completamente. Si todo sale bien, en unos dos años saldrá libre y podrá irse a casa con su familia. “Espero ese momento como ninguna otra cosa, no quiero volver aquí nunca más”, me comparte con una gran sonrisa en su cara que contagia su optimismo.

CÓMO EXPLICAR LA AUSENCIA DE LOS PADRES A UN NIÑO

En ocasiones, un progenitor o ambos pueden encontrarse ausentes de la vida del niño por azar del destino, y debe hacerse cargo del pequeño su familia. Estos últimos le tendrán que explicar la ausencia de sus padres, lo que puede ser duro para ellos.

El asunto de tener un padre ausente tendrá que ser tratado con extrema delicadeza y de la mejor forma posible. La opción de decir una mentira o inventar una historia si los padres están en prisión puede ser tentadora, pero, no es buena idea. Los niños, por su corta edad, pueden creer cualquier cosa que les digan los mayores, por la gran confianza que estos les inspiran. Pero como las mentiras tienen las patas cortas, en cualquier momento podrán descubrir la verdad.

Se puede contar la verdad sin decir más que lo estrictamente necesario, sin dar detalles. Lo más prudente será que los familiares hablen abiertamente con los chicos, contarles lo sucedido de la forma más apropiada a su edad. Cuando los pequeños son de corta edad, no pueden comprender qué es lo que quieren decir asuntos como estar en prisión o ser adictos a las drogas.

En estos casos lo más adecuado es simplificar estos conceptos y no dar excesivos detalles ni hablar con tecnicismos complicados. Se deberá explicar que su padre o madre está en la cárcel como castigo por haber realizado algo mal. A fin de cuentas, esto es algo que cualquier pequeño puede comprender, así como el significado de la palabra castigo.

El infante, ante esto, posiblemente tendrá muchas preguntas que realizar. Por ello es necesario tener con él previamente una conversación para darle información.

De esta forma, la familia podrá permanecer unida en tiempos difíciles y la cohesión no se perderá, hasta que, según sea el caso, papá o mamá vuelvan nuevamente y la situación se normalice.

Fuente consultada: www.aa-divorcios.com

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