Chile

Obligatorio

Por Kriz
Fuente: Palabras que Liberan

naya-2Necesito decir, sin exagerar, que tu injusta e inexplicable muerte nos salvó. A pesar que nada podrá jamás compensar lo que sucedió, lo horrible que fue y lo tristes que nos sentimos, aunque sabemos que nada podrá devolverte la vida; hay que admitir que el cambio que nació en nosotros se debió a eso mismo. Nos diste una causa por la cual luchar y un sentido nuevo a nuestras vidas. Nunca más nos sentiremos solos mientras todas las voces se unan en un único grito: “JUSTICIA”. Lee más…

Argentina

Claudia: «Se necesita una articulación entre educación y servicio penitenciario real y basada en la co gestión»

¿Desde cuándo trabajas con educación en contextos de encierro?

Hace seis años.

¿Cuáles son los desafíos que encuentras para ejercer su trabajo en dichos contextos?

Los saberes mínimos compartidos, la deserción, las inasistencias recurrentes por diversos motivos propios del contexto, el estado de ánimo de los estudiantes, la falta de articulación entre actores e instituciones educativas que se encuentran en este contexto y el estado de panóptico permanente en el que se inserta la escuela.

¿Qué tipo de apoyo necesitas para mejor realizar su trabajo?

Articulaciones intra e interinstitucionales (especialmente entre escuelas y penitenciería). Mejoramiento de las condiciones de los estudiantes (por ej. pabellón estudiantil). Lee más…

Chile

Adiós sin tiempo

jean-gaumyFuente: Palabras que liberan

Nos queda poco tiempo.
Yo sé que tu lo sabes.
Estoy harto de esperas y de ver pasar los años.
Ya me duelen los pasos y no veo llegar la hora de la luna.
Toda mi vida he sido amigo de los pájaros.
Voy a volar como ellos.
Iré donde me plazca, les copiaré los trinos.
Y por cada estación construiré un nuevo nido.
Me queda poco tiempo de una vida andrajosa que no quiero a mi lado.
El día que me vaya cuida de los míos.
Diles que los amé sin tiempo y sin medida.
No llores frente a ellos.
Ámalos, si crees en lágrimas de agua.
Me queda poco tiempo amiga de mi alma.

Viento

Cipolletti, 23 de febrero de 2015

Argentina

Coquito el monito

Por Rodrigo Acosta Paez
Ilustración: Carlos Miranda Mena
Fuente: Antología de Cuentos Infantiles
(Cooperativa Cartonera “Cuenteros, Verseros y poetas”, Unidad Penitenciaria N° 23 de Florencio Varela, Pabellón N° 4)

ilustraciónHabía una vez un monito llamado Coquito, que vivía en la selva con sus padres y hermanitos.

Coquito era muy inquieto, y le gustaba mucho jugar con amiguitos en los árboles. Hacer piruetas de árbol en árbol. En cuanto a su padre, mucho no le gustaba porque era muy pequeño, pero Coquito era bastante desobediente y escapaba cada mañana de sus padres, sin importarle el peligro que corría lejos de ellos.

Saltaban de acá para allá, y así hasta llegar a una laguna no muy lejos de su casa, donde se bañaban casi todo el día con sus amiguitos Pipo y Tito, dos monitos tan desobedientes como él. En la laguna se alimentaban de pescaditos y cuanta cosa rica se les cruzaba por el camino. Así ellos iban creciendo siempre juntos. Su papá viendo que Coquito era tan inquieto y desobediente, tuvo que ponerle límites y mostrarle el peligro que corría lejos de ellos y llevó a Coquito hasta un lugar donde se alojaban animales de muchas clases como leones, hienas, víboras de gran tamaño y muchos otros animales salvajes. Lee más…

Argentina

Dos mascotas y un intruso

Por Gustavo Rodríguez Carrizo
Ilustración: Carlos Miranda Mena
Fuente: Antología de Cuentos Infantiles 2
(
Cooperativa Cartonera “Cuenteros, Verseros y poetas”, Unidad Penitenciaria N° 23 de Florencio Varela, Pabellón N° 4)

ilustracionMarta era una hermosa anciana de ochenta y un años que vivía sola, en una casa antigua de Lomas de Zamora ¡Bah! Muy sola no vivía, ya que la casa también era habitada por Pepe, un hermoso perro Coker y por Jacinto, un gato persa muy suspicaz y enemigo íntimo de Pepe. Los conflictos se generaban cuando cada uno invadía el territorio del contrincante, lo que conllevaba a interminables persecuciones, corridas y platos rotos. La paz y la guerra eran una sucesión constante e interminable en la vieja casona.

Pero en el sótano de esta misteriosa vivienda también vivía un personaje singular, Santos, un ratón de unos quince centímetros de largo por seis de ancho, con un físico muy trabajado a causa de la práctica de ejercicios corporales, fruto de la sacrificada vida de un ratón con pocas provisiones.

Santos durante años vivió en las bodegas de barcos de ultramar, pero cansado de la vida de marino mercante recayó una tarde en la casona de Lomas de Zamora para quedarse por algunas temporadas. Santos no era ajeno a los conflictos de las mascotas, ya que cada vez que salía en búsqueda de alimentos tenía que vérselas cara a cara con el gato Jacinto, quién nunca
lograba darle caza. Lee más…